Qué es el Coaching

Mucha gente relaciona el coaching con el mundo de los negocios o las empresas como una forma de optimizar y en general de mejorar rendimientos. Aprovechando ese tirón comercial, Coaching es un término que en los últimos tiempos suele colocarse como coletilla en un sin fin de actividades. Sin embargo, en rigor, el coaching no es formación, ni consultoría, ni tampoco es mentoring o liderazgo. De este modo, el coaching o mejor dicho, la psicología del coaching, —se trata de una actuación directa en los modos de comportarse, y por lo tanto debe contarse academicamente como una rama de la Psicología— no es otra cosa que un proceso de optimización de los recursos, de los propios recursos de cada persona.

El concepto coaching tiene su origen en el deporte, donde el entrenador, el coach, debe conseguir que el deportista, el coachee, consiga alcanzar los objetivos propuestos a través de ciertos procesos de entrenamiento que conseguirán mejorar las condiciones del atleta. En el mundo de la empresa, de la pareja o de la vida cotidiana, el profesional de la psicología del coaching debe centrarse en optimizar el rendimiento de las personas que a él acuden sin posicionarse como una autoridad; es decir, sin que sea su jefe o su responsable, se trata de un proceso entre iguales que pretende encontrar los mejores caminos para alcanzar unos objetivos. De hecho, los mejores resultados suelen darse en situaciones en las que el coach es alguien totalmente ajeno al organigrama de la empresa, un experto que, además, nada tiene que ver con el área de trabajo del coachee. Por eso, algo básico en el proceso de optimización es que el protagonismo siempre ha de tenerlo el coachee; es él quién marcha los ritmos de trabajo, procesos, e incluso las sesiones, así como el modo de concluirlas.