Gestión emocional

Existen ciertas patologías relacionadas con las emociones que un coach no puede tratar sino que deben ser derivaras a un psicólogo clínico. Fuera de esos casos, hay que entender las emociones no como fruto del azar o de la naturaleza de cada uno, sino como algo con un componente racional mucho más intenso de lo que imaginamos. Podemos decir que las emociones se preparan y se gestionan desde la razón que nos mueve a hacer las cosas, de modo que siempre que hablemos de emociones también hablamos de pensamiento y conducta. Desde Aristóteles sabemos que las emociones son un ingrediente esencial de la moral, es decir, las emociones debían ser cultivadas de tal modo que pudiéramos adquirir un hábito por el que guiarnos en las decisiones de cada día. Esto significa que si amamos a algo a alguien, es porque de alguna forma lo hemos elegido.

En las relaciones de pareja esto es de vital importancia, ya que uno de los secretos de correcto funcionamiento de una pareja es identificar aquellas emociones que nos ayudan de las que nos perjudican, introduciendo para ello ciertas herramientas para gestionarlas en la dirección adecuada. Preguntarte si esto que sientes hacia esa persona te beneficia y qué modo lo hace no sólo te ayudará a sufrir menos sino que te acercará a conseguir tus objetivos como persona y como parte de una pareja

Vergüenza, deseo compasión, culpa, miedo, orgullo… son emociones que podemos aprender a controlar y usar desde un posicionamiento racional más cercano y correcto. No dudes en trabajar tus emociones si pretendes ser cada día mejor persona.