Sesiones de coaching

Las sesiones de trabajo suelen contratarse previamente, con frecuencia tras una primera entrevista. Particularmente, me gusta redactar un contrato en el que queden expuestas las principales líneas de trabajo y a qué se compromete cada una de las partes. Lo habitual es contratar paquetes de dos, cuatro o bien ocho sesiones de entre sesenta y ochenta minutos de duración espaciadas una semana entre ellas, aunque en ocasiones, sobre todo en las sesiones finales, suelen espaciarse por quince o veinte días.

En principio siempre se trabaja a demanda del coachee, quién reflexionará entre las consultas y podrá exponer sus avances, sus temores.

El lugar de celebración de las consultas puede ser mi despacho o cualquier otro lugar que el coachee proponga; su lugar de trabajo por ejemplo o incluso un lugar cómodo de su domicilio donde podamos conversar con comodidad sin ser molestados. Si se trata de sesiones de coaching relacionadas con el trabajo, lo que suele llamarse coaching ejecutivo, es preferible celebrarlas fuera del habitual horario laboral para evitar interrupciones. Si se trata de coaching personal suelo aconsejar un lugar diferente al domicilio del coachee, mi despacho o incluso una parte de la sesión (la última) puede hacerse dando un paseo por algún lugar tranquilo. Para resolver dudas y flecos.

El trabajo de psicólogo coach siempre está relacionado con cuestiones personales, por eso la discreción es fundamental. En ningún caso y absolutamente nada de lo que se trate en las sesiones trabajo puede ser comentado con otras personas porque forma parte del secreto profesional y su violación está protegida en el Código Penal español.