Superar una ruptura

La ruptura de pareja es uno de los momentos más difíciles en la vida de una persona adulta. Tristeza, melancolía, miedo e incluso venganza, se suceden en uno de los peores momentos de la vida. Este es mi origen en la psicología del coaching, la faceta en la que más he trabajado como coach y quizá a la que más horas de estudio he dedicado.

Son muchos los aspectos vitales que cambian en una ruptura. Las primeras semanas mi trabajo consiste sobre todo en apartar al coachee de un mundo de pensamientos irracionales que le hacen creer por ejemplo, que no podrá volver a enamorarse, que no se recuperará en muchos años del golpe recibido o que estará marcado de por vida por ese fracaso. Lo importante es ver con honestidad lo ocurrido y que nuestra vida no se paralice por el hecho de haber perdido la pareja; sin duda es un momento muy doloroso pero hay que contextualizarlo y relativizarlo entre otras muchas facetas de la vida.

La experiencia me hizo ver enseguida que en toda ruptura se dan cinco etapas bien definidas por las que necesariamente hay que pasar. En primer lugar hay que aceptar la ruptura; entender que esa persona no está a tu lado y por lo tanto hay que dejar de llamarla o de enviarle mensajes a través de las redes sociales. La segunda etapa es la más dolorosa: el la etapa del duelo. No nos concentramos en nada, dormimos mal, no rendimos igual en el trabajo… Serán al menos ocho o diez semanas en las que todo nos recordará a esa persona: películas, canciones, lugares… todo hace pensar los buenos tiempos. En esta etapa se llora con  frecuencia y se busca refugio en factores externos como las drogas o la promiscuidad sexual. La tercera etapa es el periodo que yo he llamado el análisis. Ya no estamos tan melancólicos y pasamos días buenos; es la etapa en la que empezamos a sonreir, a unir cabos y a entender qué ocurrió en nuestra pareja para que todo acabara. La cuarta etapa es la liberación. Si la segunda era la más dolorosa, esta es la más importante. En la liberación por fin podemos empezar a salir con alguien aunque aún no podemos enamorarnos ya que existen recelos y comparaciones. La última etapa es la reconstrucción, en la que de verdad perdonas a tu ex de todo el sufrimiento y das por concluida una parte de tu vida. Todo el mundo ha de pasar por estas etapas, aunque no siempre se recorren en orden correlativo. Con frecuencia se avanza y se retrocede y las etapas se solapan unas sobre otras.

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